sábado, 5 de abril de 2014

LA CONFIANZA (Valor)

Confianza
PARA COMENZAR
Si conoces desde hace mucho tiempo a una persona honesta, responsable
y amable, y alguien te dice que llevó a cabo una acción incorrecta,
¿qué pensarías? Mira cómo el poder de la confianza salvó esta amistad.
¡Chiras pelas!

En Zacatlán, Puebla, crecen las manzanas más perfumadas de México. La época de la cosecha coincide con las vacaciones; los niños trabajan por gusto y se suben a los árboles para cortarlas. Cuando se juntan muchas, se lavan, se secan y se venden para fabricar sidra, la famosa bebida del pueblo. En una de esas temporadas Pablo, el hijo del dueño de la hacienda, conoció a su primo Rubén, que había llegado a vivir con ellos. Como trabajaban juntos en la cosecha, un día empezaron a conversar, sacaron sus canicas y se pusieron a jugar. Rubén era el mejor, no hacía trampa, le explicaba los secretos de sus jugadas y sus extrañas frases, como “chiras pelas”, nombre del tiro que consigue golpear más de una canica del contrincante. Rubén se quedó a vivir en la hacienda y los dos crecieron juntos compartiendo todo. Cuando Pablo empezó a estudiar en Puebla para veterinario, Rubén siguió trabajando en el campo, pero siempre se veían. Un sábado que Pablo fue a la hacienda no encontró a Rubén. Mario, el capataz, le explicó que estaba detenido en la cárcel municipal porque se habían perdido dos cajas de manzanas finas; Rubén era sospechoso porque traía botas nuevas. Pablo no dudó ni un momento de su primo pues sabía que era incapaz de hacer algo así. Acudió a la cárcel y solicitó que lo dejaran libre. No le hizo una sola pregunta, nada más lo abrazó.

Semanas más tarde Pablo le pidió a Rubén que fuera a recoger una caja de botellas de sidra. Rubén no sabía cuántas botellas traía el empaque, pero Pablo sí: eran 12. Cuando Pablo las contó la cifra no coincidía, 1, 2, 3, 4… ¡eran 13! “No te asustes —le dijo Rubén—, yo compré la que sobra para regalártela. Yo no robé las manzanas: las botas me las gané en la feria y mejor te las voy a dar porque son de tu número.” Sin más explicaciones, olvidaron el tema y se salieron a jugar a las canicas como cuando eran niños.

Ahora les invito a que reflexionen y contesten para sí los siguientes cuestionamientos

¡PIÉNSALO!

¿Por qué Pablo confiaba en Rubén?
¿Por qué no le hizo preguntas antes de sacarlo de la cárcel?

En la parte del relato en que Pablo abre la caja, ¿pensaste que faltaban botellas?

¿Confías por completo en alguien, por ejemplo, en un maestro o en un familiar?

PONTE EN ACCIÓN

Seleccionen, en grupo, algún compromiso escolar que les provoque preocupación o miedo, por ejemplo, un examen o un concurso. Trabajen con el maestro en un plan de acción para perder ese miedo; estudiar tiempo extra, conseguir material complementario, etcétera.

AHORA YA LO SÉ


Confiar en quienes nos han dado muestras de sus valores positivos es una actitud que fortalece nuestras relaciones y nos aporta seguridad personal.

Esto que hoy comparto con ustedes es tomado de un libro de valores para usar en las escuelas, sin embargo aunque no asistamos a alguna nos sirve  a cualquier edad de nuestra vida.

Bueno amigos hasta la próxima, seguiré compartiendo valores con ustedes